Thursday, December 30, 2004

ENEMIGOS DEL APRENDIZAJE

(resumen del post anterior)

1. Incapacidad o miedo a decir "No sé". Referimos todo lo escuchado a nuestras
experiencias pasadas. Nos cuesta reconocer que hay cosas que no sabemos creyendo
que deberíamos saber . Cuando decimos yo ya sé y prácticamente no escuchamos lo que
el otro está diciendo. Cuando alguien dice una palabra que desconocemos pero la
dejamos pasar porque no queremos que se de cuenta . "Yo ya lo sé" nos cierra a
supuestos diferentes a los conocidos.
2. El facilismo de considerarse la victima y culpar a los factores “externos” a la
persona, de las causas de los problemas que enfrentamos y no podemos resolver
.
3. Dado como soy no puedo aprender eso. O nos consideramos demasiado grandes o
demasiado chicos . O pensamos que determinado aprendizaje no es para nosotros dado
la persona que somos. O que no tenemos el cuerpo necesario o la altura necesaria o Etc.
Etc. Etc. Esto es muy complicado para mí. Yo no puedo. No es mi momento. Estas son
algunas de las declaraciones que nos impiden abrirnos al aprendizaje de lo nuevo.
4. El fenómeno de la ceguera cognitiva. Cuando no sabemos que no sabemos. Para
poder aprender hace falta una declaración de ignorancia. La ignorancia no es lo opuesto
al aprendizaje. Postulamos que la ignorancia es el "umbral del aprendizaje"
5. Querer tenerlo todo claro todo el tiempo. Cualquier momento de confusión o
incertidumbre es evitado a toda costa. No estar abierto a admitir que para llegar a saber
pasamos por el no saber y que para llegar a la luz hay trechos de oscuridad. Se muestra
como una adicción a tener siempre la respuesta (por acceder a la gratificación inmediata).
6. Tener adicción a las respuestas. Debemos enamorarnos nuevamente de las preguntas,
que son las que abren caminos. En la escuela nos hicieron adictos a tener la “respuesta”,
premiando la respuesta “correcta”. Debemos acostumbrarnos a “quedarnos en las
preguntas” y a ir encontrando distintas “mejores respuestas”, que nos hagan cada día
mas efectivos. Esto no significa que me quedo solo en la pregunta y no actúo (decido),
cuando debo tomar una decisión, lo hago con la mejor respuesta que tengo “en ese
momento”. Lo que no debo hacer es quedarme entrampado en creer que “esa es la mejor
respuesta”, es posible que con otros tiempos e información encuentre una mejor
respuesta. Esto tampoco invalida la decisión anterior.
7. No asignarle prioridad al aprendizaje. (No tengo tiempo). Soy víctima de la vorágine
cotidiana y el mundo no me deja aprender. No me muestro responsable frente al
aprendizaje. Cuando “culpo” al otro o a alguien, por lo que me pasa, inmediatamente
pierdo el poder de hacer algo para cambiarlo, ya que le entrego el poder al “otro”.
8. La incapacidad de desaprender. Pensamos que si funcionó bien hasta ahora lo va a
seguir haciendo. Esto pasa por no poder cuestionarnos lo aprendido, por no poder tener
otra mirada hacia lo que ya sabemos. Pensemos que a la industria automotriz americana
le tomo 8 años hacer el cambio del auto grande al auto chico que imponía Japón, 8 años
para desaprender. ¿A Ud. cuanto le costará?
9. Olvidarse que el cuerpo y la emoción juegan un rol clave. El aprendizaje, o sea la
acción, ocurre en el cuerpo, en nuestro comportamiento y en nuestra capacidad de
incorporar nuevas competencias como parte del repertorio de acciones posibles. El
aprendizaje ocurre cuando, en forma inconsciente accionamos lo nuevo de manera
recurrente. Piense por un minuto en los momentos en los que aprendió a manejar y
piense ahora como su mente y su cuerpo realizan acciones en forma inconsciente. Por
otro lado es igual para el momento del aprendizaje estar con liviandad o alegría, nuestras
emociones juegan un rol central como filtro o potenciador del proceso.
10. Creer que Aprender y Divertirse no son una mezcla posible y poderosa. Esto es
especialmente muy importante para los que se declaren facilitadores del proceso.
11. Confundir Saber con Estar informado. Saber es “saber hacer”, es decir que se puede
reflejar en resultados, en cambio tener información no se traduce necesariamente en
capacidad de acción, ya que es solo un proceso que ocurre en el cerebro, es un paso
previo, pero aun falta “tirarse a la pileta”.
12. No dar autoridad a “otro” para que nos enseñe. A partir de nuestra declaración de
ignorancia el segundo paso implica encontrar un maestro. Cuando declaramos a alguien
como nuestro maestro, le otorgamos confianza y autoridad reconociendo su mayor
capacidad de acción. A veces nos posicionamos en lugares donde nadie “nos alcanza”
para enseñarnos. Cuidado.
13. La desconfianza. Confiar significa que al concederle autoridad a alguien estamos
dispuestos a someternos a la dirección de esta persona, a sus instrucciones y a aceptar
sus exigencias. Aprender es introducirse en un dominio de acción en que aceptamos no
saber. La única forma de llegar donde no sabemos es confiando en el maestro y
dejándonos guiar por el. Lamentablemente las distinciones entre confianza e ingenuidad y
entre desconfianza y prudencia son por lo general ignoradas. Hay quienes son reacios a
darle autoridad y a confiar en aquellos de quienes quieren aprender.
14. Ausencia de contexto adecuado. Para que ocurra el aprendizaje debemos abrirnos a la
posibilidad de que haya algo por aprender. El aprendizaje requiere apertura a lo nuevo y
una disposición a cuestionar lo que conocemos.
15. Creer que Saber es sinónimo de Tener la Verdad. A veces creemos que la “explicación
que damos” le pertenece al hecho y no a nosotros.
Estoy convencido que esta nota no es la respuesta “definitiva” a mis inquietudes, ni mucho
menos a las de Uds., lo que si creo es que intento abrir muchas nuevas preguntas.
Aprender a Aprender es uno de los desafíos personales mas exigentes, pero estoy seguro
que rinde sus frutos, a quienes son capaces de salirse de la “respuesta inefectiva, pero
conocida” y pueden comprometerse a lograr resultados hasta ahora “sin precedentes en su
experiencia”.

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